Eheus!!
Este 15 de Mayo, que en México se
celebra el día del maestro me entró un poco de nostalgia, ya que caí en cuenta,
que hace casi 6 años empecé en esto de la docencia, aunque no haya empezado
como tal, si me tocó ejercer en momentos como maestra suplente en varios grupos
de primaria.
Todo comenzó en mis primeras
prácticas de licenciatura, de inicio no había quedado en donde quería, así que
me mandaron a un colegio. Agosto del 2009, empezando séptimo semestre de la
carrera, llegando al colegio descubrí que había mucho que hacer, así que me
asignaron al grupo de maternal, en el cual estaría 3 horas diarias de lunes a
viernes.
Me encantan los bebes, pero estar
con ellos no siempre es fácil, cuidar a 5 y cambiarlos, alimentarlos,
ejercitarlos y dormirlos no es sencillo, pero le empecé a agarrar el ritmo y me
acople, descubrí que incluso podría ser divertido; pero envidiaba de cierta
manera a mis demás compañeros, pues estar en grados mayores implicaba más reto,
así que convencí a mi supervisora de que me diera oportunidad con otros grupos,
así que me turnaba con otra chica. Ahí conocí al temible 4to año, ningún
practicante los aguantaba, así que me propuse ver que tan malos eran. La verdad
es que no me costó trabajo llevarme con ellos, el chiste era ver “de que pie
cojeaban”, así que hice amistad con ellos para que así me respetaran, conseguí
que el temible grupo fuera un grupo noble, así que mi supervisora me sacó de
maternal y me dejo como asistente en el grupo.
Todo era genial, los niños se
portaban cada vez mejor, aunque después me empezaron a mover a otros grupos,
termine actuando como prefecta (puesto que pedí para que me dejaran quedarme ya
a trabajar oficialmente), así que así dure todo el año de prácticas; tengo
muchísimas anécdotas de ese colegio, niños que amé y otros que simplemente
jamás me cayeron bien (tristemente si me tocó lidiar con algunos alumnos
prepotentes y de sangre pesada, pero como quiera hacía lo posible por ser
amable con todos).
Llegó el cambio de prácticas de
Agosto del 2010 y me tocó en el que considero el mejor lugar, la clínica de la
universidad, ya instalada recibí la llamada de trabajo que había solicitado
antes, me dolió tanto rechazarla y dejar a mis pequeños, pero había conocido el
amor a la atención hospitalaria. Me dolía no ser profesora ni prefecta, pero mi
supervisor me iluminó la vida cuando me invitó a su proyecto, sería su
asistente en clases de música, así que seguiría siendo profesora asistente
porque serían clases musicales de educación especial.
Este trabajo me volvió a abrir
las puertas al trabajo de educación especial, pues en las primeras prácticas también
tenía alumnos de educación especial. La diferencia es que aquí eran puras
personas con Síndrome de Down, tanto niños como adultos; aquí recibí igual amor
y desenfado por parte de los padres, hubo uno incluso que no le gustó que su
hijo conviviera con otros y otra madre quería estar presente y hacer las cosas
por su hija, nosotros veíamos el potencial en ellos de manera independiente,
por lo que la señora optó por no llevar más a su hija, lo mismo que el primer
inconforme. Al final no pudimos realizar el tan anhelado ensamble, pero
logramos demostrar que la música va más allá de una estructura fija, se puede
aprender sin importar la condición (un gran ejemplo es mi supervisor, jefe y
amigo Rodrigo). Cuando terminó el proyecto coincidió con que terminaba mis
prácticas en la clínica, me sentía triste, pues era el final de 2 proyectos muy
buenos además de que concluía mi carrera.
Pero mi tristeza duró poco, pues
me ofrecieron quedarme en la clínica a hacer el servicio social y así podría
seguir mientras estudiara la maestría. Durante esos 2 años de posgrado (Enero
del 2012 a Diciembre del 2013), tuve oportunidad de ser invitada en diferentes
ocasiones como ponente y cubrir a algunos profesores. Así que a pesar de no
estar activa como profesora todo el tiempo, si tuve oportunidad de ejercer
esporádicamente.
Mi crisis fue cuando terminé la
maestría en Diciembre del 2013, ya no tenía escuela ni trabajo, pero un amigo
llegó en mi ayuda, me contactó con una chica que buscaba profesores para dar
asesorías. Fueron un par de meses los que trabe de lunes a domingo sin descanso
dando clases (Febrero a Julio del 2014), hubo días en los que estaba hasta 13
horas, a pesar de sentirme agotada, lo hacía con gusto.
5 meses intensos de asesorías,
que dieron como resultado que yo ingresara a otra carrera, así que pensé que ya
no volvería a dar más clases, pero ¡oh sorpresa!, me contactaron nuevamente
para dar asesorías mientras estudiaba mi primer semestre en medicina, así que aproveche la oportunidad aunque fuera poco tiempo (Octubre y
Noviembre del 2014). Para mi suerte, todos los chicos entraron a facultad, por
lo que me volvieron a llamar y es al día de hoy que sigo dando clases, ahora
tengo más materias que dar y más alumnos que apoyar, este 2015 se ha vuelto
emocionante en eso, ya que mi meta es poder ingresar a dar clases a nivel superior
y posgrado.
Ya estoy por llegar a los 6 años
aunque hayan sido interrumpidos que he sido profesora, he tenido muchísimos
alumnos que me han marcado, no solo es educarlos, yo también aprendo de ellos. Realmente
no busco que me digan todos los días “eres excelente profesora”, pero con que
un alumno me diga gracias maestra, profesora o miss, es más que suficiente, es
la mejor recompensa que puedo recibir. Y es al día de hoy que aún tengo
contacto con mis primeros alumnos y que me sigan llamando miss, me hace sentir
plena. Amo tanto ser profesora como cuando hago investigaciones, espero cumplir
mi objetivo y seguir ejerciendo hasta que ya no pueda más, la docencia me llama
y quiero corresponder a su llamado.
Me ha pegado la añoranza un
poco, pues extraño dar clases a diario y con este día festivo, pues me nació
escribir todas estas experiencias para compartirlas. Espero no les haya aburrido, pero si tienes algún profesor que recuerdes con cariño, lo felicites en su día, pues créanme, cada profesor de corazón, deja parte de su alma en todos los alumnos a los que intenta transmitirles enseñanzas.
Les mando muchos Osculums




