jueves, 3 de septiembre de 2015

Filosofando sobre lo que ha ocurrido en mi vida

Eheus!

Hace unos días, gracias a Facebook me di cuenta de que en todos lados las mujeres esperan realmente un príncipe como en las películas, todo romántico y caballeroso, por lo que la queja es “ya no existen hombres así”, mientras que los hombres se quejan de ¿por qué ellos deben hacerlo todo? Es gracioso este hecho, pues al ver mi vida en perspectiva, me di cuenta, siempre he querido un hombre así, por más que me lo niegue en mis adentros y por fuera grite un rotundo NO a los cuatro vientos, y gracias a eso pude notar YO SERÍA EL HOMBRE IDEAL DE TODA MUJER SI FUERA HOMBRE o tal vez debería hacerme lesbiana y así las haría felices.

Suena muy tonto y gracioso a la vez, pero ¿por qué digo esto? Sencillo, lo que siempre he querido hagan por mí, yo lo hago. Cuando ingresé a psicología, si veías la población de ese entonces, el 80% eran mujeres, por lo que hombres eran pocos, en mi salón eran aún menos, si acaso fueron 10, y en total éramos 40 en el salón; mi turno era matutino, entraba a las 7 am, a veces era la primera en llegar otras veces no, el punto es que cuando nos tocaba entrar, si un hombre abría la puerta a una mujer, era cansado, había que dejar pasar a 30 mujeres primero, así que opte por jugar a decir que yo era caballerosa, le abría la puerta a los hombres para que pasaran primero, en fin, se me hizo un hábito, ahí en la facultad era gracioso, por lo mismo de que eran pocos los hombres. Así que aquí ya tengo un título para mi pensamiento.

Pero no fue ahí donde empezó el asunto, creo que va desde la primaria, solo que fue el pensamiento clave para llegar a tan hilarante conclusión. En primaria jugaba mucho con niños, por lo que adopte ciertas conductas de ellos. En secundaria, cuando ya empieza a funcionar más la hormona, es cuando empecé a negar que quería cosas cursis, pues mi idea de ser ruda como niño, por las mismas conductas adoptadas, más el rechazo que sentía hacia mi persona, acrecentaron el hecho de no recibir detalles grandes por parte de un hombre.

Si llegue a recibir cartas y peluches, pero ningún detalle comparado como los que recibían mis compañeras, por más que lo negara en ese entonces, hoy me doy cuenta de que sí, realmente si sentía celos de eso, pero el orgullo es más grande. Al tener mi primer novio oficial, con el que dure 1 año (la primera vez) me sorprendí al recibir detalles, un peluchito, una cartita, incluso hizo algo que me sorprendió mucho, me recibió con flores después de un campamento. Pero todo esto solo ocurrió una vez, el cambio de preparatoria a carrera fue el declive de la relación, yo si fui aceptada pero él no, así que entre celos, pleitos por tiempos y falta de interés, acabo la relación. Meses después lo quisimos volver a intentar, pero hubieron detalles que me hirieron enserio y no funcionó.

Así que la carrera había roto mi primera relación seria (jajajaja aquí otra dulce ironía, pues se repitió la historia ahora que volví a empezar otra carrera). No tenía que preocuparme de salir con alguien ni de recibir ni dar, pero me gustaba un chico; meses de hablar y pasando semestres, logré decirle que me gustaba (yo fui la que me aventé, yo di el primer paso y casi le pregunto si quería ser mi novio), afortunadamente le gustaba también y se declaró. Parecía ir bien todo, pero al ser algo terca y necia, terminé tomando el papel de “yo llevo los pantalones en la relación”, haciendo alusión al tradicional hecho del hombre es el que manda, pues yo pagaba las comidas o las salidas, pues yo medio trabajaba (vendía cosas hechas a mano para tener dinero para salidas). Total, la relación tampoco funcionó, demasiadas mujeres intervenían, mi poca autoestima, y lo peor, resultó que él era gay, hoy en día somos buenos amigos, pero antes de eso, en ese vaivén de terminar y cortar, hubo mucho daño y hasta un engaño por su parte. 

Después de la ruptura con él, si me desanimé mucho, hasta que después empecé a salir con otro chico, para ese entonces, era el primer chavo con el que salía que era mayor que yo (todo anterior chico con el que anduve o llegué a salir era menor que yo, por meses, solo uno fue el que si era menor 2 años, pero este solo fue por andar, nada serio ni importante). Era muy lindo conmigo, parecía ser una relación perfecta, salvo por el hecho de que mis papás lo odiaban y él también tenía muchos problemas psicológicos, así que entre sus demonios y los míos, la situación no era nada favorecedora, y para rematar el asunto, iba a quedar suspendida un semestre. Esto me llevó a una depresión muy fuerte, realmente si llegue a pensar cosas sumamente negativas, fue ahí que comencé mi terapia.

Si tuve mucha mejoría con la terapia, pero entre mejor me sentía, más dejaba que volviera mi primer ex y la relación con el chico mayor se terminaba, total, terminamos peleados sin querer saber del otro. Entonces mi primer ex volvió a mi vida, me consiguió un trabajo mientras yo me volvía a incorporar a la escuela. Gracias a esto, todo se fue para abajo. Nada había cambiado en él, salvo que ahora consumía más alcohol que antes, por eso nunca tenía dinero, así que la mayoría de las cosas las pagaba yo, no había nada de detalles de su parte; cuando me salí de trabajar decidí también salirme de la carrera nuevamente y estudiar otras cosas, mi estado anímico no era nada bueno y mucho menos manteniendo una relación nada sana, yo era quien llevaba las riendas, mientras él trabajaba y dejaba de trabajar, era yo quien tenía que mantener el orden y ver lo necesario para que la relación no se fuera al fondo. Era muy cansado, así que decidí que era hora de terminar por completo y definitivamente la relación con él, ahora sí, sin dejarle oportunidad de volver.

Después retomé nuevamente mi carrera, fue ahí cuando conocí a mi último ex, para hacer el cuento corto, el primer año era el hombre más detallista del mundo, pero al conseguir un trabajo, la relación se fue en una espiral de problemas, pues solo nos veíamos los fines de semana, yo seguía estudiando, ya había terminado la licenciatura y de manera inmediata entre a la maestría. Durante los 5 años que estuvimos juntos, cada que pasaba el tiempo, él se volvía cada vez más frío, yo sentía que no era importante en su vida, pues su orden de prioridades era el trabajo porque pasaba más tiempo ahí, su familia porque era con quienes vivía y tenía que ayudar, sus compañeros de trabajo porque era con quienes más convivía, sus amigos porque tenía más tiempo de conocerlos y al último yo. Al menos eso me demostró, ya que por más que quería verlo, si no me movía yo con él, no lo vería entre semana, e incluso hubo fines de semana que me quedé sin carro y como él no tenía dinero, prefería no moverse. Así que entre más pasaba el tiempo, si yo deseaba un detalle, prefería hacerlo; le escribí cartas, le regalé peluches, le llegué a regalar una flor, le hice un video, le dedicaba canciones, mientras él era el del dinero, la detallista era yo, él solo decía, así soy. Me cansé, me cansé de que pusiera todo y a todos antes que yo, que les diera la razón a 2 mujeres que se metieron en la relación antes que a mí. Este último año, la gota que derramó el vaso fue mi cumpleaños, todos los años es tradición ir en familia a cenar juntos, él siempre fue excepto este, se justificó diciendo que yo no le había dicho nada, ese día yo salí tarde de clases, él lo sabía, sabía que no estaría al pendiente del cel, no me buscó más, alego también que como él entraba a trabajar temprano no se podía desvelar entre semana, pero el viernes me invitó a una reunión con sus compañeros de trabajo, no por compensarme, sino porque ya había quedado con ellos desde hace tiempo, sabiendo que esas reuniones se acaban tarde y el sábado también trabaja muy temprano. No pude decir más que un BASTA, creo que tengo que tener más amor propio que al prójimo.

Así que viendo todo el historial, he sido yo quien se ha encargado de dar, no niego que me hayan regalado cosas, adoro las flores, pero la última vez que recibí una flor fue de un paciente, y fue en el 2013; por parte de mi ex, solo me regalo en lo que cumplimos el primer año, de ahí en fuera, él solo se concentró en regalos caros (que si adoro y los aprecio), solo que a veces esperar de mi cumpleaños a navidad para recibir un detalle, es mucho tiempo, ni siquiera esos mensajes matutinos de buenos días, muy de vez en cuando he recibido esos detalles, así que procuro ser yo la última en decir algo cuando hablo con alguien y ser la primera, sé que no recibiré esos detalles, a veces creo que no los merezco o no los valgo.

En conclusión, sí, si soy muy caballerosa, como yo manejo yo debería abrirle la puerta a mi pareja (esto me lo dicen en broma, pero a la vez en forma de critica), yo debo conquistar a la pareja, yo debo de hacer cartas, regalar flores, peluches, dar serenatas (que si las llegué a dar, a mi segundo ex por su cumpleaños, y jamás recibí ninguna a pesar de que mi último ex estaba en la rondalla), dedicar canciones, dar todos esos detalles que las mujeres esperan, incluso pagar comidas. No estoy peleada con el hecho de dar, me gusta hacerlo, me encanta ser detallista, pero lo que si es que me debo programar a que jamás recibiré lo mismo que doy. Por eso mismo pienso, si fuera hombre, sería lo que muchas quieren (y aun así sé que me mandarían directito a la friendzone) o ya en plan de sátira, volverme lesbiana (mi familia me odiaría toda la vida por esto).

La otra solución que encuentro es, no volver a entablar una relación con alguien, simplemente para evitar este tipo de conflictos, pues, he empezado a tomar la filosofía de no esperar nada de nadie y si espero algo de alguien, será lo peor, así si pasa, no me dolerá, pues ya sabría que eso pasaría. Fatalista tal vez, pero creo que a mis 27 años, que tal vez no sea mucho, la vida me ha enseñado que así se debe vivir, de quien debo esperar es de mi misma, así que yo misma seré quien me de esos detalles, no para alguien, solo para mí y nada más para mí.

Una disculpa de este enorme post, creo que me emocioné, pero vaya que le he dado vueltas a este asunto últimamente.

Osculums
Vale



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